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La Guardería Infantil: un cielo atrás de América

Debe ser porque está “atrás”. La guardería ya tiene 38 años de actividad pero muy pocos la conocen.

Algunos de los que llevaron el proyecto adelante fueron Goritzia Piccini, que aún permanece en la comisión, el Padre Amiratti y  Ede de Peralta.

Funcionó 18 años en la vecinal “17 de Agosto”, hasta que la Municipalidad de entonces donó un terreno, justo al lado, donde se empezó a construir el edificio que actualmente ocupa. Como suele decirse, es la guardería que está “atrás de América”.

Atrás o delante, es parte de esa América del subdesarrollo.

Sí, Cañada de Gómez es Latinoamérica. Aunque no estemos acostumbrados a considerarnos así, los argentinos somos latinos y como tales no escapamos a los problemas propios del “continente de las desigualdades”. La corrupción, la incapacidad política, los problemas estructurales o la historia, sea lo que sea que queramos poner como culpable, no nos permiten quedar fuera de los conflictos sociales propios del continente.

Para intentar compensar la balanza hay personas que en silencio luchan, hacen, sufren y ríen con ese placer que brinda la satisfacción de ayudar día a día a quienes lo necesitan.

La misión original de la Guardería fue contener a los chicos de los padres que trabajaban. Con el paso del tiempo fue cambiando su dinámica. Ya dejo de ser algo circunstancial para ser casi una necesidad. Porque muchos no tienen que comer. Inclusive algunos se bañan y se cambian allí. Es casi como un hogar pero sólo de día, lo que se llama también “centro de día”.

“Los problemas que tenemos ahora ya no se solucionan con comida y ropa nada más, hay problemas mucho más complejo, porque por ejemplo los chicos tienen problemas en la escuela o con los padres, porque son familias que se desarman y se vuelven a armar, y ellos tienen todos esos conflictos encima que los descargan como pueden. Y por el contacto diario que hay una sabe que problemas tiene cada uno. Entonces, por ejemplo, trajimos una psicóloga para que los ayude, y si pasa algo en la escuela vamos a hablar, o intercedemos ante Acción Social de la Municipalidad si vemos que alguna familia necesita ayuda. Así que muchas veces nuestra misión no es sólo ayudarlos a ellos, porque la fuente del problema está en otro lado, está en la casa”.

La Guardería trata de no descuidar la educación. Se preocupan de que los chicos hagan la tarea y tienen apoyo escolar en lengua y matemáticas. También, con las donaciones de computadoras que llegan a través de la gente, la guardería armó su propia sala de computación. Ese año que tuvieron informática por primera vez fue muy bueno para los que no tenían una computadora en su casa y que en la escuela sufrían problemas en esa materia.

La Guardería tiene una sala de jardín, a la que van chicos de dos a seis años. Después se divide en otra que va de 7 a 16, aunque en realidad no hay límites de edad. “Mientras necesiten la guardería pueden venir. Muchos son grandes y siguen viniendo, aunque no lo necesiten”. Hay una explicación muy sencilla: están cómodos.

“Una pasa a ser su segunda madre. Vienen a la mañana temprano, dormidos, con fiebre, y hay que atenderlos. Y los conocemos cuando están tristes y cuando están alegres. Sabemos todo de ellos. Por ejemplo cuando se van de viaje vienen con la lista y les ayudamos a preparar todo lo que les falta. Y muchas veces tenemos que poner plata entre nosotras para comprarles las cosas”.

En el verano desborda. Tienen más de 100 chicos y tuvieron que cerrar la inscripción. En esta época llegan a la Guardería los del turno mañana y tarde.

El edificio está viejo y deteriorado. Los números (rojos) no cierran y les es imposible hacer reformas. Cenas, rifas, bolsillos propios, todo sirve para tapar los baches. Pero las actividades no paran. Si no hay dinero encuentran voluntad. Por eso son posibles talleres llevados adelante por personal no remunerado: artesanía, pintura, dibujo, carpintería. Tampoco cobra la persona que se encarga del apoyo escolar de lengua y matemáticas, y el profesor de computación muy poco, como suele decirse “algo simbólico”.

Por si esto fuera poco también son conscientes de las necesidades recreativas. Los llevan de viaje a Rosario, al shopping, al museo de los niños, a los juegos, al planetario. “Cuando podemos hacemos cosas para que ellos no sientan la diferencia con otros chicos”.

A pesar de todo, la Guardería no recibe las gracias de los adultos. En cuanto a los chicos...

“Los chicos son una maravilla. Son cariñosos. En la calle se matan por saludarte. Por los chicos hacemos cualquier cosa. Son hermosos por dentro. Y este trabajo que hacemos acá lleva mucho tiempo, y estamos gratis, por eso agradezco que mi familia me apoye, porque si no... no podría. Y estamos porque nos gustas. Acá pasas momentos bárbaros. Vienen, te abrazan, te besan. Esa es una satisfacción que no tiene comparación, que no se iguala con nada. Y ellos también se sienten bien. El otro día los agarro y les pregunto ¿Ustedes porque vienen?, porque hay algunos que ya tienen 18, y me dicen que porque se sienten bien. Ni la lluvia los para. Vienen mojados, se bañan y se cambian acá, es como su segundo hogar. Aunque, después, cuando son grandes, cuando ya son padres que traen a sus hijos, es como si se avergonzaran de haber estado en la Guardería”.

Es una lástima. Parece ser cierta la máxima  bíblica: de los niños será el reino de los cielos.


Andrés Fluxa

 
Isonio & Bas | Estudio de Diseño